De inteligencia artificial y redes sociales

Hoy en la prensa aparecen dos noticias interesantes. Una es del ámbito internacional y con grandes implicaciones para el desarrollo de la tecnogía informática, y por los tanto, con gran impacto para todos; la otra es del ámbito nacional y muestra cómo ha evolucionado el uso de las redes sociales en el Costa Rica.

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IBM crea nuevo chip que imitará al cerecbro

La inteligencia artificial ha sido desde siempre un anhelo de la humanidad, esa ansia de jugar a ser Dios y querer imitar la que quizá es la más grande creación que existe en el Universo: nuestro propio cerebro. Su complejidad es tal que muchos científicos renombrados han afirmado que, de lograse, imitar al cerebro por medios informáticos llevará muchos siglos, mientras que otros de plano rechazan siquiera la posibilidad de lograrlo. Entonces, ¿qué implica realmente este anuncio de IBM, donde afirma que su nuevo chip imitará al cerebro?

Si entendemos el término inteligencia como la capacidad de aprender y tomar decisiones basadas en ese aprendizaje, entonces IBM sí ha creado un chip inteligente, ya que afirma que su producto permitirá desarrollar computadoras cognitivas, que como el cerebro humano, “aprenderán a través de experiencias, encontrarán correlaciones, elaborarán hipótesis, recordarán y aprenderán de los resultados de operaciones”.

Si leemos entre líneas esta información, podríamos concluir que realmente IBM no ha desarrollado aún un chip realmente “inteligente”. Realmente lo que IBM ha desarrollado es un chip que permitirá implementar complejos y sofisticados sistemas de toma de decisiones, pero que todavía no podríamos considerar como “inteligentes”. ¿Qué está faltando? En otros ámbitos de estas investigaciones, se ha mencionado que ninguna máquina logrará ser inteligente en ningun momento de la historia humana, que nunca trascenderán lo que llamamos la “inteligencia cognitiva”, mientras no se les integre la “inteligencia emcional”. A los seres humanos, lo que realmente nos hace inteligentes es la capacidad de sentir, de expresar emociones y de actuar en consecuencuencia con ellas.

Utilizar el término “inteligencia artificial”, es manosear un concepto traído y llevado desde hace mucho, por ejemplo, en la ciencia ficción, y como ya mencioné, por muchos investigadores que sueñan con ella.

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811.000 costarricenses tienen cuenta en una red social.

En alguna parte había leído que éramos más, aún así somos muchos los que tenemos una cuenta en una red social. Anda por ahí una teoría que ve a Internet como una gran mente colectiva, como una inteligencia colectiva que es reflejo, o está camino de serlo, de las inteliegencias de los seres humanos que de una u otra forma se conectan a ella. Podríamos aventurar entonces que existe – o existirá – una gigantesca inteligencia colectiva costarricense, una inteligencia colectiva nicaragüense, una inteliegencia colectiva guatemalteca, etc., que con todas sus connotaciones culturales, sociales, políticas, económicas, conformarán una gran inteleigencia colectiva centroamericana. Y así sucesivamente. ¿Son las redes sociales la manifestación de esta teoría? Sería un buen comienzo, considerando la información que ellas contienen y que depositamos en ellas “voluntariamente”.

El hecho de que el 18% de los ticos ya pertenezcamos a una red social, ¿es indicio de que vamos a la conformación de esa inteliegencia colectiva? Antes que nada debemos considerar que las redes sociales no son la única ni la más importante manifestción de Internet; luego, dentro del mismo fenómeno de las redes sociales, hay que tener presentes las estadísticas que se nos ofrecen. Todavía es un fenómeno conformado por una parte de la población con características muy bien definidas, y que deja fuera gran parte de componentes importantes de esa inteliegencia colectiva costarricense.

Esto aún no es reflejo exacto de lo que aquella teoría proclama, pero percibo un camino que lleva a ella. Volviendo al chip de IBM, pensemos en esto: si Internet, no importa por cuál medio, se convierte en una gigantesca mente con inteligencia propia, al ser inteligente aprenderá de sus experiencias y tomará decisiones basadas en esas experiencias. Si todas las computadoras conectadas a Internet llegan a tener un cerebro como el de IBM, le será mucho más fácil hacerlo. ¿Cómo serán las decisiones que tomará respecto a la sociedad costarricense? ¿O la de cualquier otra sociedad? ¿Realmente esa Internet inteligente tomará alguna decisión? Si es una máquina, no siente, y tomar decisiones sin más arma que el razonamiento, no siempre ha dado buenos resultados; la Historia está llena de malos ejemplos. Recordemos a HAL, de 2001: Odisea del Espacio.

Cuando el 100% de los costarricenses, o el 100% de los seres humanos, integren de alguna manera esta inteligencia artificial, ¿seremos concientes de las decisiones que tome respecto a nosotros? Facebook, Google y otros servicios paradigmáticos de la época, ya nos han adelantado parte de la respuesta.

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Carlos E. Graandos Molina

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La experiencia de desarrollar una “red social” profesional: la génesis de Talento Bibliotecológico

Hace cerca de dos años asistí a una capacitación impartida en la Biblioteca Connmemorativa Orton, en el CATIE en Turrialba. Estos cursos de formación continua para bibliotecarios de América Latina, se imparten desde hace muchísimos años, más de los que muchos de nosotros podemos recordar. Han evolucionado y se han  adaptado constantemente a las necesidades de la comunidad bibliotecaria de la región; precisamente al que asistí versó sobre cómo desarrollar servicios con herramientas web 2.0. Una de las prácticas era crear una red social, nombrarla y tratar de conseguir miembros, por lo menos para los días del curso. Quizá lo que más me puso a pensar fue cómo nombrarla, no quería ponerle un nombre común o que sonara muy trillado. Después de unos momentos, tecleé “Talento Bibliotecológico“, pensando que no sonara común ni trillado; la verdad no sé si lo conseguí o no, pero el nombre no me disgustó del todo, así que lo dejé.

Originalmente estuvo alojada en Ning, un servicio de alojamiento y desarrollo gratuito para redes sociales de cualquier tipo. Durante esos días, se incorporaron como 10 miembros – los compañeros del curso -. Una vez concluida la capacitación, quise seguir con la red y la anuncié por algunas listas de correo especializadas, como “bibliotecólogos-cr” y “archivistas-cr”. Acorde con o que he venido enseñando en la Universidad por más de 15 años, no quise limitar la red solamente a profesionales en bibliotecología, sino que también procuré desde un inicio que estuviera abierta a profesionales de otras disciplinas de las Ciencias de la Información, como la archivística y la informática, sin contar, por supuesto, que de los más de 15 años de docencia, cerca de 12 los he desarrollado en la Sección de Archivística de la Universidad de Costa Rica. Así, la red creció poco a poco, lentamente pero constante.

Cuando el grupo se acercaba a 200 miembros, Ning, la plataforma en que estaba alojada, decidió eliminar las cuentas gratuitas y otorgó un plazo determinado para seleccionar un plan de pago; las alternativas que ofrecían a esto eran dos: inhabilitar la cuenta o asesorar en la migración de la red a otra plataforma, permitiendo la exportación de todos los archivos en un formato que, en teoría, facilitaría el alojamiento en un nuevo servicio.

La comunidad Ning es bastante nutrida, al menos en ese momento me dí cuenta de que era así, y comenzaron a surgir movimientos para presionar o pedir otras alternativas a Ning, como por ejemplo que el servicio gratuito se siguiera ofreciendo a grupos sin fines de lucro o educativos. En esa categoría podía calzar “Talento Bibliotecológico“. Lo que ofrecieron es que esta categoría recibiera un paquete con precios muy asequibles. En otras latitudes, sobre todo en España, algunos grupos se organizaron para recaudar fondos y pagar la cuota anual o, bien, obtuvieron patrocinadores que se harían cargo de esto.

Se buscó otras alternativas de alojamiento, entre ellas: SocialGo, Dolphin y otras. Ninguna me satisfizo. La verdad Ning es una plataforma muy completa y ninguna de las otras lo hacían igual. La alternativa en la que pensé luego fue Facebook, en la que efectivamente cree el grupo con el mismo nombre, esto antes de cerrar definitivamente el grupo existente en Ning.

Una vez en Facebook, anuncié el cambio y de los 200 miembros originales, quizá una cuarta parte se trasladó en pocos días. A partir de ahí, en más o menos un año, el grupo en Facebook ha alcanzado 308 miembros. Pero a partir de aquí surge una pregunta: ¿es “Talento Bibliotecológico” realmente una comunidad profesional? Hace unos días coloqué un link en el grupo, donde precisamente se plantean esta pregunta: ¿de verdad tenemos una comunidad? Después de analizar la serie de preguntas planteadas, mi propia conclusión es que el grupo va camino de ser una “comunidad profesional”, pero que aún falta mucho”. Veamos algunas:

P/¿Hay interacción con los miembros?

R/ Escasa, los comentarios con pocos y los miembros que hacen un “me gusta” son casi siempre los mismos, quizá no más de 10. Donde existe mayor participación es en la sección de eventos, donde los miembros interesados en alguno de los que se anuncian, hacen consultas al respecto.

P/ ¿Gustan los contenidos?

R/ Es difícil saberlo a ciencia cierta. El parámetro de los “me gusta” podría indicar que hay un grupo bien definido que se interesan en el grupo, pero no hay forma de saber más por ahora.

P/ ¿Conozco el nombre del miembro más activo?

R/ Sí. De ese pequeño grupo que ya mencioné, hay dos a los que con facilidad podría darle ese título.

P/ ¿Se hacen preguntas a los usuarios sobre la información que se comparte?

R/ En la sección de foros se plantean cuestiones relacionadas con la disciplina, pero la participación es casi inexistente.

P/ ¿Por qué sólo hay comentarios de los mismos usuarios?

R/ Arriba hay una respuesta parcial a ésto. Además, es posible que haga falta promoción del grupo, incluso entre sus propios miembros, ya que el formato de grupo que utiliza actualmente en Facebook no envía notificaciones al momento de que algo se publica, como sí lo hace el nuevo formato. En estos momentos, Facebook sólo permite pasar de un formato a otro a grupos seleccionados, no sé con claridad bajo qué criterios.

P/ ¿Los comentarios son positivos o negativos?

R/ Siempre han sido positivos.

P/ ¿Dónde se ha buscado a los miembros?

R/ Entre amigos de la cuenta personal de Facebook, grupos de colegas y en listas de correos de especialistas.

Una condición importante es que la información que se publique debe trascender lo que normalmente cualquier miembro podría enterarse por otros medios, es decir las fuentes utilizadas deben ser muy variadas y especializadas.

En definitiva, hasta el momento “Talento Bibliotecológico” es un sitio que informa sobre temas de interés, que notifica sobre eventos de capacitación y que eventualmente recibe comentarios de una pequeña cantidad de sus miembros.

Aunque el éxito de una comunidad no debe medirse por la cantidad de miembros, es posible que todavía no se haya alcanzado una masa crítica que permita incrementar sustancialmente esa interacción, aunque con la cantidad de miembros existentes el movimiento y la interacción debería ser mayor.

Mientras tanto, la intención es seguir informando y, al mismo tiempo, promocionando el grupo, hasta encontrar otras formas de desarrollar una verdadera comunidad profesional. En próximos posts, analizaré otros aspectos del desarrollo de Talento Bibliotecológico.

Carlos E. Granados Molina