Wikipedia y weblogs

El fin de semana tuve la oportunidad de leer dos artículos sobre temas de moda: la Wikipedia y los Weblogs. Ambos conceptos provienen de la Internet, ese fenomenal medio, herramienta o como quieran llamarlo que indudablemente transforma a pasos agigantados todo lo que hacemos.

Sobre la Wikipedia leí una entrevista realizada a uno de sus co-fundadores, Jimmy Wales, en la edición electrónica de la revista Nature (http://www.nature.com/news/2005/050314/full/050314-17.html). Lo interesante de esta enciclopedia en línea (http://www.wikipedia.org/) no es sólo que su acceso es gratuito, sino que además de eso su elaboración ha sido un proceso iniciado en 2001 y llevado adelante por una comunidad de usuarios de Internet en la que cualquier persona puede participar. En la página de portada de la versión en español pueden revisar la forma de participar. Esto plantea muchas interrogantes referentes al libre acceso a la información; el mismo Wales plantea que una enciclopedia abierta no podrá competir en calidad con una obra avalada por expertos. Hay que considerar, claro está, que se trata de una enciclopedia general y no pretende ser un medio de publicación y divulgación de lo que él mismo llama “investigación original”. ¿Qué implica todo esto para las bibliotecas y los bibliotecarios? ¿Y para nuestros usuarios?

Por otro lado, los Weblogs son especies de diarios que publica cualquier mortal (hoy existen más de 7 millones y se agregan 12 mil nuevos por día) y en el que puede expresar libremente su pensamiento y sus creencias sobre cualquier tema imaginable, en el que además puede participar cualquier persona que lo desee. Son también, al igual que la Wikipedia, una construcción comunitaria. El domingo el diario La Nación, en su suplemento cultural Áncora (http://www.nacion.com/ancora/), publicó un artículo sobre el tema. Algunos los defienden como un pilar de la libertad de expresión, otros no los favorecen mucho. El caso es que Internet sigue desafiando cualquier paradigma establecido antes de su aparición.

¿Estará marcada esta encrucijada por el dilema “calidad de la información” vs. “acceso libre a la información”. ¿Cuál es la información que en realidad podremos acceder libremente? Esto se ha discutido aquí mismo en la lista en otras ocasiones, pero creo que no viene mal retomar cada cierto este tema, por cuanto, como podemos ver, constantemente aparecen nuevos desafíos a nuestra disciplina.

Las Bibliotecas han enfrentado este desafío desde hace mucho tiempo, y contrario a lo que piensan y se dejan decir algunos usuarios, me parece que hemos sabido incorporar a Internet a nuestras rutinas de trabajo, como una herramienta que complementa y expande enormemente nuestro potencial de servicio y de alcance. Al fin y al cabo recordemos que, según Manuel Castells, Internet no hace más que expandir las posibilidades y los alcances para hacer algo que ya se han venido haciendo. Sin embargo, creo que no nos viene mal reflexionar un poco sobre estas dos nuevas formas de difundir información y conocimiento y cómo podrían afectarnos, para bien o para mal, como disciplina dedicada precisamente a eso: a difundir el conocimiento y buscar siempre nuevas formas de llevarlo a quien lo requiere.

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